Fukushima, en situación límite
Posible apocalipsis. Esta es la palabra que he encontrado en los titulares de esta tarde sobre la situación en los reactores nucleares de Fukushima.
Me duele especialmente lo que está ocurriendo en Japón. Hace algo menos de dos años que estuve allí, en plena época de la floración de los cerezos, y quedé cautivado por la belleza del país, de su cultura, de su gastronomía, de sus gentes...Un pueblo amable, hospitalario, responsable, organizado, respetuoso...Un pueblo del que tenemos muchas cosas buenas que aprender en el resto del mundo. Un pueblo que ha sido brutalmente maltratado por la naturaleza, que ya fue brutalmente maltratado por el horror nuclear en forma de bombas en Hiroshima y Nagasaki, y que ahora vive en vilo para que el horror nuclear no se repita o sea el mínimo posible, esta vez provocado por las centrales nucleares.
Todavía mantengo la esperanza de que la situación pueda controlarse y que la radiación provoque el menor daño posible a las personas. Les deseo la mejor suerte, y que no decaigan, que tengan la fuerza necesaria para reconstruir las áreas afectadas. Un periodista en la tele acaba de decir que "Japón en el siglo XX ya era un país del siglo XXI". Espero que remonten, y que en pocos años, Japón ya sea un país del siglo XXII.
El debate nuclear vuelve a encenderse. Es cierto que un fenómeno natural de tal magnitud como el terremoto y el tsunami era poco probable...pero NO ERA IMPOSIBLE. Las centrales nucleares son una hipoteca demasiado pesada para nuestros hijos. Hay que eliminar el riesgo. Hay que frenar el pretendido renacimiento nuclear.
Espero y deseo que este suceso de Fukushima marque un antes y un después en el tema, y que se descarte definitivamente la energía nuclear, apostando YA por el desarrollo definitivo de las energías limpias y renovables.
¿Nuclear? NO GRACIAS.
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Comentarios sobre Fukushima, en situación límite
En España la semana pasada he leído en algún lugar que la producción energética eólica se había situado al mismo nivel que la nuclear. Teniendo en consideración el exceso de producción eléctrica que tiene nuestro país -y que se nos oculta- creemos que debería planificarse la desaparición progresiva de las pocas centrales nucleares que nos quedan e invertir en energías renovables. No podemos hipotecar nuestro futuro produciendo residuos letales que perdurarán durante 6.000 años más y que acabarán siendo lanzados al océano frente a algún país en ruinas como Somalia. Actualmente ya se están produciendo casos de malformaciones congénitas en recién nacidos de ese país, mientras seguimos gastandono una millonada en operaciones militares que nos permitan continuar esquilmando sus caladeros. Porque los nuestros ya están agotados y pronto no podremos ni comer pescado. Desde luego, no tenemos derecho alguno a jugar a aprendices de brujos con lo que no nos pertenece. ¡No a la energía nuclear!