Kyoto: ¿Reducción o negocio?
Como dijo Kofi Annan en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Nairobi el pasado mes de noviembre, “el cambio climático no es ciencia-ficción”. Pese a ello, pese a todos los estudios que lo demuestran y pese a las pruebas palpables de este hecho, como esta excepcional temporada otoño-invierno (temperaturas entre 3 y 9 grados más altas de lo normal en Europa, los Pirineos y los Alpes sin apenas nieve, una Nueva York sin nieve por primera vez en 100 años, manga corta en el Mediterráneo a mediodía, un tornado en Londres…), parece que hay quien todavía no se toma en serio que hay que tomar medidas urgentes para frenar esto, incluso leyendo el informe Stern, que alerta de las graves consecuencias económicas del cambio climático.
Dentro de estas medidas está el famoso Protocolo de Kyoto, que a fecha de hoy, los Estados Unidos (principal emisor de CO2) aún no han ratificado, alegando la defensa de su economía frente a potencias emergentes como China o India. En contraposición a nuestros colegas norteamericanos, estamos nosotros, la Europa preocupada por el medio ambiente, implicada en el cumplimiento del Protocolo y donde parece que se controla mucho este tema…Pero uno se queda perplejo al leer que el precio de la tonelada de CO2 en el mercado de compra-venta de emisiones se ha desplomado, cayendo desde los 30 €/tonelada de principios de año hasta los menos de 2 €/tonelada actuales. Así pues, contaminar más es más barato…justo lo contrario de lo que este mercado de emisiones pretende. La causa más probable de esto es que las asignaciones iniciales de emisiones fueron demasiado permisivas, y esto se debería corregir para evitar que se convierta en un mercadeo sin sentido en el que las grandes empresas se aprovechen de los errores de cálculo, y además de contaminar más, se lucren vendiendo excedentes a empresas más pequeñas.
España ya ha aprobado el nuevo plan de asignación de derechos de emisión para el periodo 2008-2012, recortando un 16% las emisiones del actual periodo. La Unión está retocando a la baja los nuevos planes de asignación de emisiones de algunos estados miembros, incluso se están tomando medidas adicionales ¿Pero será eso suficiente para cumplir los objetivos de Kyoto?
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