Nigeria y su petróleo
Si cae en vuestras manos la revista Nacional Geographic de este mes, no dejéis de leer el excelente reportaje de Tom O’Neill (con fotos de Ed Kashi) sobre el petróleo en Nigeria.
En el continente que tenemos a pocos kilómetros al sur, pasan muchas cosas, frecuentemente olvidadas por los medios de comunicación. Poco se sabe de que en Nigeria, los petrodólares no han hecho que sus habitantes vivan mejor, sino más bien todo lo contrario. Sólo nos llegan noticias cuando explota algún oleoducto llevándose por delante a un centenar de personas.
Un paseo por Port Harcourt, la “capital petrolera” nigeriana, da fe de cómo de grave es la situación allí, repleta de miseria, corrupción y violencia. Grandes poblados de chabolas sin electricidad, ni agua, ni los más elementales servicios, rodean a la ciudad y a sus instalaciones petrolíferas.
Además de la miseria humana, cabe destacar la miseria medioambiental en que la industria petrolera ha sumido al país. El Delta del río Níger, una fértil y supuestamente próspera región está siendo asolado por los vertidos de petróleo, contaminación del suelo agrícola y del agua potable, destrucción de los manglares por la instalación de conductos, lluvias ácidas, disminución de las capturas de la pesca…
Las compañías petroleras deberían esforzarse en invertir una mínima parte de los incalculables e inmorales beneficios que obtienen en el mantenimiento y mejora de sus instalaciones, no sólo en los países occidentales para hacerse la foto, sino en todo el planeta. ¿No les da vergüenza?
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